HEA: Cinder & Ella, Kelly Oram. [Capítulo 21]

TyC-Lal

NOTA: Recientemente Cinder & Ella (Kelly Oram) se publico en español por OZ Editorial, por lo que estoy prácticamente segura que esta segunda parte no tardará en hacerse publica también, una vez que esto suceda borrare estas entradas, pero por mientras ¡a leer se ha dicho!
NOTA 2: Es una simple traducción hecha por mi… así que disculpen las faltas ortográficas y de redacción.

Happily Ever After: Cinder & Ella

Capítulo 21

E L L A M A R A

The Standard era un hotel sofisticado y vanguardista en el centro de Los Ángeles. Era un lugar tan moderno y sin duda el mejor hotel en el que había estado. Era una niña latina pobre criada en el centro de la ciudad de Boston por una madre soltera. Definitivamente estaba fuera de mi alcance aquí.

La fiesta se celebraba en la piscina de la azotea del hotel y en la zona del bar. Mi corazón se aceleró cuando Brian y yo esperabamos el ascensor, pero sorprendentemente, no era la única con nerviosa. Brian estaba inquieto como un loco. Fue reconfortante ver que estaba tan ansioso como yo. Bueno, tal vez no tanto como yo, pero aún así, había algo de incomodidad, y fue bueno saber que no estaba sola.

-¿Nervioso?

Cogí su mano cuando las puertas del ascensor se abrieron. Brian se sobresaltó al tocarlo y se volvió hacia mí con una sonrisa tímida cuando entramos.

-Un poco. –Sacudió la cabeza hacia el techo mientras presionaba el botón del techo– Son las grandes ligas allá arriba. Es la primera vez que me siento en la mesa para adultos.

La analogía me hizo sonreír.

-Vas a estar genial. Te darán la bienvenida al club infantil con los brazos abiertos y te preguntarán por qué no lo hicieron hace años.

Él se rió una vez y suspiró profundamente.

-Si lo hacen, será porque la mujer en mi brazo los tiene a todos bajo su hechizo mágico. ¿Qué dices, bella sacerdotisa Ellamara, estás lista para ganar conmigo nuestro nuevo reino?

-No lo sé –bromeé– ¿Me vas a dejar por una princesa guerrera tonta, como la película Cinder lo hizo?

Brian se rió entre dientes.

-Por supuesto que no –Después de besarme la mano, me sonrió sobre la parte superior de mis dedos– Además, ella no estará aquí. No fue lo suficiente para la lista, ¿recuerdas?

Si él estaba tratando de hacerme sentir mejor, estaba funcionando. Le transmití una brillante sonrisa, haciéndole saber que apreciaba la charla sobre la basura de Kaylee. Él emparejó mi sonrisa.

-Eres la mujer más hermosa que he visto en mi vida. Gracias por hacer esto conmigo esta noche.

Era tan impresionante como él decía que era. Tuve suerte de ser su cita.

-De nada. Solo… por favor nunca me dejes sola esta noche.

-Promesa.

Levantó nuestras manos entrelazadas.

-Lo prometo, aquí mismo, sin importar nada. Tienes mi palabra.

-Gracias –murmuré cuando el ascensor se detuvo.

Ambos respiramos cuando las puertas se abrieron.

-¿Estás lista? –Preguntó.

No tuve la oportunidad de responder, porque dos personas notaron que bajamos del elevador y nos llamaron inmediatamente. Un hombre con un esmoquin tradicional nos saludó como si fuéramos viejos amigos, con apretones de manos cordiales y un beso de aire en la mejilla.

-¡Brian! Ella! Me alegro de que pudieras lograrlo. –Se apartó y me miró de pies a cabeza.– Señorita Rodríguez, se ve positivamente radiante esta noche.

-Gracias.

Miré a Brian en busca de ayuda, e hizo un gesto hacia mi nuevo amigo con una sonrisa pequeña pero genuina.

-Ella, este es Samuel Weinhardt y Afton Marks. –Hizo un gesto hacia la mujer, y ella se hizo eco del gesto de Samuel de agitar la mano, agitarlo y besarlo– Samuel y Afton son los líderes de mi equipo de gestión.

-Entonces, ¿son tus agentes? –Pregunté, tratando de descubrir cómo funcionaba.

-Di la palabra, y seremos tuyos también, Ella –dijo Samuel– Tenemos una gran cantidad de ofertas que han llegado para ti; han venido a Brian, ya que nadie sabe cómo contactarte directamente. Ya hemos empezado a armar un plan para ti. Nos encantaría programar una reunión contigo esta semana y conseguir algunos de estos contratos en marcha.

La conversación inmediata de negocios me sorprendió ya que técnicamente era una fiesta de vacaciones, pero supuse que no debería haberlo hecho. Brian siempre comparaba su industria con un tanque de tiburones hambrientos. Estos dos no solo huelen a un nuevo cliente; ellos ya tenían cientos de maneras de ganarse dinero sentado en sus bandejas de entrada de correo electrónico. Por supuesto que saltarían sobre eso. Lo entendí, pero ni siquiera tenían un “es placer conocerte. ¿Cómo estás?” antes de asumir que podrían llevarme hasta la sumisión. Me molestó.

-Eso es muy considerado de tu parte –le dije, pegándome esa misma sonrisa falsa en la cara que había usado para hablar con los ejecutivos de estudio y el padre de Brian– Estoy muy interesada en ver qué ideas tienes en forma de un plan para mí. Llamaré a su oficina el lunes por la mañana y programaré una entrevista contigo.

Afton se rió, una risa muy cortés pero condescendiente.

-Oh no, cariño, eso no es necesario. Te estamos ofreciendo representación. No necesitas una entrevista.

¿Esta mujer era real? Pude haber sido nueva en esta industria, pero no era ingenua. Me pasé el última año tratando de mantenerme al día con los profesionales médicos diez veces más inteligente que yo y negándome a deja que me traten como a un niño. No iba a dejar que esta mujer, que no podía ser más de diez años mayor que yo y ciertamente no tenía mi vida en sus manos, lo hiciera.

Emparejé su risa condescendiente y dije:

-Quise decir una entrevista para ti. Entiendo que me hayas ofrecido representación, pero también lo han hecho todas las demás agencias de la ciudad. Me reuniré con todos ustedes antes de tomar decisiones o firmar contratos.

Mi corazón dio un vuelco cuando Brian se atragantó con una tos sobresaltada. ¿Había sido demasiado delantera? ¿Había perdido los estribos demasiado? Él fue quien me dijo que no podía dejar que la gente me empujara. Pero no quería molestar a sus agentes o hacerlo quedar mal.

Cuando lo mire, me di cuenta de que estaba tratando de no reírse. Se encontró con mi mirada, y aunque no parpadeó, sus ojos brillaban con orgullo y diversión. Su aprobación me dio un impulso de confianza y todo mi cuerpo se relajó.

Afton y Samuel, por otro lado, ya no parecían tan cómodos.

-Oh –dijo Afton en una tono muy recortado, ahora lleno de amistad forzada– Ya veo. Bien…

-Bueno, tendrán que estar completamente preparados para su cita la próxima semana, ¿no es así? –Interrumpió una nueva voz.

El recién llegado era mayor, tal vez tenía más de sesenta años. Sonrió brillantemente, pero de alguna manera parecía incluso más autoritario que sus compañeros. Siempre me sorprendió que alguien pudiera ser más dominante que Brian, pero este hombre hizo que Brian y sus agentes parecieran niños pequeños y nerviosos.

-No se vea tan ofendida, Sra. Marks –le dijo a Afton– Es sabio ser cauteloso en esta industria. Claramente, la señorita Rodríguez es una mujer muy capaz. Lo cual no es ninguna sorpresa. –El extraño me tomó de la mano y me dio una sonrisa que hizo arrugar las comisuras de sus ojos– Sus perspicaces críticas de los libros y películas que revisa en su blog dicen mucho de su inteligencia y cualquier mujer que podría capturar el corazón del Sr. Oliver tiene que tener una cabeza sensible sobre sus hombros. Es maravilloso conocerte querida, Soy Harvey Buchman.

-El Señor Buchman es el jefe de toda la agencia –murmuró Brian. Harvey volvió su amistosa sonrisa hacia mi muy sorprendido novio.

-Por favor, Brian, llámame Harvey.

Brian, aturdido, estrechó la mano del hombre y dijo.

-Lo haré. Gracias, Harvey. Es un honor finalmente conocerte.

-Oh, el placer es mío, Brian. He oído mucho sobre ti desde que te uniste a nuestra agencia. –Harvey se rió con sincera diversión y me sonrió– Este joven le dio a nuestra agencia bastante shock el día que nos encontramos con él la primera vez.

Brian se rió un poco, pero había nerviosismo que me hizo preguntarme qué tan grande fue el alboroto que causó el día en que despidió a su antiguo equipo administrativo. Tal vez debería haber dejado todo en el misterio, pero Harvey parecía estar de buen ánimo, así que no pude resistirme a preguntar:

-¿En serio? ¿Cómo es eso?

Harvey se rió de nuevo. Nos estudió a los dos antes de decidir ser sincero.

-Francamente, con su currículum y reputación anterior, y ese truco que su antiguo equipo de gestión tiró después FantasyCon, esperábamos una joven y consentida cabeza hueca y estábamos preparados para atender a un ídolo adolescente lanzando una rabieta de diva.

Brian se rió suavemente. Me facilitó burlarme. Le lancé una mirada incrédula a Harvey y le dije:

-¿Estás tratando de decirme que no has tenido un joven y malcriado vampiro haciendo un berrinche en tu oficina ese día?

El Sr. Harvey parpadeó y luego se rió.

-Quizás haya algo de eso, no es que lo hayamos culpado cuando supimos la verdad de lo que había hecho su agencia anterior. No, fue su inteligencia lo que nos sorprendió. Sus escrúpulos, su astuto ojo para el negocio, y su gran determinación de hacerlo bien. Tenía toda mi agencia completamente nerviosa en cuestión de minutos.

Bien, eso podría creer. Brian era formidable cuando quería serlo. Como su madre

-Estoy segura de que lo hizo –acepté– Brian suele ser subestimado– Cuando Brian me miró, me reí– Sí, yo también soy culpable.

Harvey suspiró.

-Ese es el mayor problema con nuestro joven Sr. Oliver aquí, ¿no es así?

Brian frunció el ceño.

-¿Qué quieres decir?

Harvey puso una mano sobre el hombro de Brian y comenzó a guiarnos hacia la barra.

-Bueno, eres un imán de los paparazzi, y desafortunadamente algunas estrellas tienen suerte.

Brian se burló.

-Y… –Harvey continuó con un atisbo de disgusto– con tu padre siendo quien es, la mayoría de la gente en la ciudad ya se había hecho a la idea de ti. Ha perjudicado tu carrera más de lo que crees, pero estamos trabajando para encargarnos de eso.

-No entiendo –dije– Pensé que Max Oliver tenía mucho tirón en Hollywood.

-Tira, no respeto –dijo Brian rotundamente.

-Ah. Y, supongo que películas como Senior Trip y Screw the Prom Queen tampoco han ayudado mucho.

-No. Mi antiguo equipo de gestión nunca me hizo ningún favor con los proyectos que formaron para mí.

Harvey asintió.

Muy cierto.

Llegamos al bar, y después de asegurarnos de que Brian y yo tomaramos algo para beber, él no pestañeó ante mi pedido de agua, lo cual fue agradable. Harvey le sonrió a Brian otra vez.

-Afortunadamente, planeamos cambiar la opinión de esta ciudad sobre ti.

Brian tomó un pequeño sorbo de martini.

-¿De verdad crees que puedes hacer eso?

-Oh, absolutamente. Empezando esta noche –dijo Harvey efusivamente– Ya has hecho la parte difícil: has obligado a todos los habitantes de la ciudad a cuestionar sus opiniones sobre ti.

Brian y yo compartimos una mirada curiosa y esperábamos una explicación.

-Tu actuación en “El Principie Druida” realmente conmovió a esta ciudad –dijo Harvey– La gente se sorprendió de tu profundidad y tu capacidad de tomar una película de Max Oliver, protagonizada junto a Kaylee Summers, y convertirla en una actuación tan conmovedora. Y ahora, sorprendiendo a todos de nuevo al salir con una mujer joven no famosa con discapacidades físicas, perdónenme por decirlo tan descaradamente, señorita Rodríguez; Quiero decir sin falta de respeto, realmente los volteaste de cabeza. Nadie en la ciudad sabe exactamente qué pensar de ustedes dos.

Harvey nos condujo a un sofá vacío. El pequeño sofá era uno de los cuatro colocados alrededor de una mesa de café cubierta con platos de entremeses. Me alegré de estar de pie y ansiaba probar los pimientos rellenos frente a mí. Brian notó que los estaba mirando y sonrió. Como él llenó un pequeño plato para que nosotros dos lo compartimos, Harvey se puso manos a la obra.

-Entonces, señorita Rodríguez –dijo, después de sentarse en el sofá más cercano a mí.– Corre el rumor de que no planea tomar el contrato de modelaje que Lindon le ofreció.

Me reí con dureza.

-Eso sería correcto. No deseo modelar para Lindon’s Lingerie ni para nadie más. Y ciertamente no planeo quitarme la ropa y desnudar mis cicatrices y mutilado cuerpo para apaciguar la curiosidad morbosa de la gente.

La cara de Harvey se frunció.

-Entiendo su renuencia, pero creo que sería un error para ustedes dejar pasar esta oportunidad.

-¿Disculpe? –Negué con la cabeza, desconcertada de que pudiera pensar una cosa así– Está bien, antes que nada, el público puede pensar que la sugerencia de Erik Clarke de que modele su lencería ganadora es un juego divertido, pero en realidad es mi dignidad, mis sentimientos y mi reputación en juego. Eso no es una broma, es mi vida. Y segundo, ¿viste las noticias el día de Navidad? Ese tipo de atención no es algo en lo que planeo suscribirme voluntariamente.

Brian me apretó la mano en un intento de recordarme que controlara mi temperamento antes de que realmente lo perdiera. Luego me acercó a su lado, creando una imagen muy distinta de nosotros. Cuando habló, estaba segura de que la movida había sido intencional.

-Con todo respeto hacia usted, Sr. Buchman, usted no comprende la renuencia de Ella sobre este tema. No podría entender las cosas por las que ha pasado el año pasado. No sabes cómo es que te quiten un cuerpo hermoso y perfectamente sano, que te miren y burlen de ti y te atormenten porque ya no existe. Como si ahora fuera una persona menos importante que antes debido a sus heridas. Esto puede ser un juego de poder para ti, una pequeña cuestión de sonreír para algunas fotos, pero eso es quizás un uno por ciento de los factores que entrarían en una decisión como esta.

Mi corazón se hinchó y Brian se puso en mi defensa de esa manera. No era que él me estuviera defendiendo sin restricciones, sino que lo consiguió. Entendió que esto no se trataba solo del mensaje que podía enviar al mundo.

Harvey no fue disuadido.

-Por eso –dijo– Ella debería firmar con mi agencia. –Volvió su penetrante mirada hacia mí– Puede que no sea capaz de empatizar con su situación, señorita Rodríguez, pero entiendo que sería un tema muy difícil y delicado para usted. Lo que no estás considerando es que los medios ya te han metido en este lío, lo quieras o no. No desaparecerá. Pero si lo aceptas, si tomas el control en lugar de dejar que te controle, no tendría que ser tan doloroso para ti.

Odiaba que tuviera un punto. Tenía razón en que este problema no desaparecería si metía la cabeza en la arena lo suficiente. Eventualmente, tendría que enfrentarlo.

-Vi las noticias el día de Navidad –dijo– Mi corazón se conmovió con usted y su familia por tener que soportar eso. Especialmente debido a un video publicado por Erik Clarke.

Dijo el nombre de Erik con tanto odio como yo sentía por el pequeño imbécil mentiroso, lo que me ablandó y tal vez incluso me hizo querer un poco al Sr. Buchman.

-Escuché las cosas que te gritaron –continuó– Sé por qué abordaron a ese hombre hasta el suelo, incluso si no lo demostraron en la cámara. No fue difícil de adivinar. Señorita Rodríguez, odio decirlo, pero ese pervertido que se expuso a usted no será el último de su especie, si no toma medidas.

Eso es lo que mi equipo quisiera hacer por usted. Podríamos ayudarlo a limitar ese tipo de experiencias.

-¿Cómo? –Parecía tan confiado, pero se sentía como una imposibilidad.

-Al convertirte en un héroe en lugar de un mártir.

La fuerza de su declaración me golpeó duro, al igual que el significado detrás de eso. El aire dejó mis pulmones y necesité toda mi fuerza para no mostrarle a este hombre cuánto me había afectado.

-Se te han abierto muchas puertas. Oportunidades que ni siquiera sabes que existen Endosos. Modelado para básicamente cualquier persona para la que te gustaría trabajar. Numerosas organizaciones benéficas que te quieren como su respaldo o ayuda para apoyar sus causas. Tu biografía Un documental. Todo desde los principales derechos cinematográficos, a su propio reality show de televisión, a una gira mundial de conferencias motivacionales. Hay muchas maneras en que podemos cambiar tu situación actual.

Mi mandíbula cayó un poco más con cada nueva sugerencia que me dio. Brian y Scott me habían mostrado la lista de correos electrónicos que Scott había recibido; en su mayoría habían sido solicitudes de aparición de invitados como Kenneth Long, Connie Parker y Celebrity Gossip, y una larga lista de editores y estudios que estaban interesados ​​en publicitar en mi blog o hacer que revise sus proyectos. Lo que el Sr. Buchman sugería eran ligas superiores a eso. ¿Charla motivacional en todo el mundo, tours? ¿Mi propio reality show? No es que quisiera ninguna de esas cosas, pero ¿quién en el mundo estaría interesado en mí? Yo no era un héroe. Fui un completo desastre. Un accidente emocional inseguro.

Al ver que me había abrumado, el señor Buchman suavizó su intensidad, suavizando su voz en un intento de hacer que sus siguientes palabras fueran menos severas.

-No haga nada, señorita Rodríguez, y todos los que le hayan menospreciado ganarán. Defiéndete, y todos esos matones patéticos y débiles verán que no eres una víctima. Hasta el momento, todo lo que ha hecho, desde los metrajes de los dos en FantasyCon, hasta detener sus publicaciones de blog y eliminar todas las características de comentarios e información de contacto, esconderse de los medios y su aterrorizado paseo hasta su automóvil en el día de Navidad, incluso la forma en que Brian se cierne sobre ti tan protectoramente esta noche muestra al mundo que eres en cada centímetro el cordero manso, suave y aterrorizado listo para la matanza. Esa multitud en el día de Navidad estaba tan fuera de mano porque esas personas vieron a una víctima. Percibieron presas.

-Puede que te sientas abrumada y por encima de tu cabeza en este momento, pero mirándote con mis agentes un hace unos minutos, sé que puedes manejarlo. Demuéstrales que eres fuerte, y ellos retrocederán. Te temerán. Hay una fortaleza interna en ti. La misma fuerza que hizo que mi agencia se cayera a los pies de Brian cuando apareció exigiendo que cortáramos todas nuestras tonterías porque ya no se lo tomaba a nadie.

Un bufido de risa sobresaltada se escapó de mí que hizo reír a Brian.

-Sí, eso suena como Brian.

-También eres tú, pequeña señorita “Las Palabras de la Sabiduría de Ellamara”, bromeó Brian.

Estaba tan agradecida como Harvey por romper la tensión. Él asintió con la sonrisa en su hermoso rostro.

-Permita que mi agencia le ayude a poner su cabeza sobre el agua. Podemos acorralar todo el caos que te rodea en este momento y usarlo para tu ventaja. No fue la sugerencia de Erik Clarke en Celebrity Gossip lo que está alimentando al público en este momento; simplemente lanzó una idea. Esa gente está reaccionando a ti y a tus declaraciones en esa tienda de lencería. Has inspirado al mundo, Ella, y ahora tienes poder a tu disposición. Mucho de eso. No dejes que se desperdicie.

Solté un suspiro, reconociendo el final de su discurso. Fue una buena. Yo le daría eso.

-Definitivamente me has dado mucho en qué pensar –le dije honestamente.

-Bien –Su sonrisa de respuesta fue casi tan orgullosa para mí como lo fue para él– Ojalá,
te haya persuadido.

El hombre fue implacable… y muy bueno en su trabajo.

-Has dejado una impresión. –Sonreí, y él emparejó mi sonrisa seca, sabiendo exactamente lo que venía– Todavía pienso reunirme con todos los demás también.

Se rió, aceptando su derrota con gracia, porque estaba seguro de que al final volvería con él.

-Hazlo –dijo– Pero hazme un favor –Sacó una tarjeta de presentación del bolsillo interior de su esmoquin y me la entregó. Brian jadeó suavemente cuando vio que la tarjeta tenía información de contacto personal del Sr. Buchman– Si decides ir con ICM o con el viejo Bill Morris, hazme la cortesía de llamarme antes de que firmes para que pueda tener una última oportunidad de responder a cualquier oferta. Puede hacer que eso pueda influenciarlos a ellos. Te tomaría como mi cliente personal, si eso es lo que lleva para registrarte.

Brian jadeó de nuevo, más fuerte esta vez. Todo lo que podía hacer era mirar fijamente la tarjeta de usuario que tenía el correo electrónico personal y el número de teléfono del jefe de una de las agencias de talentos más grandes y poderosas del mundo. Parecía tan surrealista. Cuando finalmente encontré mi voz, volví a mirar para ver al Sr. Buchman esperando una respuesta a su pedido.

-Haré eso –le dije– Si me respondes una pregunta. Honestamente.

Harvey asintió, con las cejas arqueadas por la curiosidad.

-¿Por qué me quieres tan insistentemente? Quiero decir. Personalmente, podrías haber dejado que los agentes de Brian manejaran esta noche. Supongo que son algunos de los mejores. Si Brian realmente causó el revuelo que afirmas que hizo, no puedo imaginar que lo vincularías con cualquiera excepto tus mejores agentes. Pero ¿pasar unos buenos veinte minutos conmigo cuando todos en esta fiesta probablemente esperan llamar su atención en algún momento? ¿Por qué? No tiene sentido. Puede que tenga un poco de exageración en este momento, pero no soy un cliente estrella. No tengo planes de ser un actor A-list, la próxima sensación pop que encabece la lista de éxitos, o incluso una supermodelo. Nunca te haré el tipo de dinero que alguien como Brian tendrá, entonces ¿por qué darme su información de contacto personal? ¿Por qué ofrecerme para representarme personalmente?

Cuando Harvey entrecerró los ojos y reprimió una sonrisa como si fuera un gato atrapado con sus bigotes en la crema, sacudí mi cabeza hacia él.

-A decir verdad –le advertí– o perderás mi confianza, y te tacharé de la lista de posibilidades aquí y ahora.

Brian no jadeó de nuevo, pero todo su cuerpo se puso rígido. Tal vez fue audaz de mi parte ser tan directo, pero no tenía sentido, y eso no me gustó.

Harvey mordió mi pedido durante mucho tiempo, alargando el silencio entre nosotros hasta que estuvo a punto de sofocarse, pero me negué a dejarlo salir. Cuando finalmente decidió que cualquier secreto que tuviera valía la pena compartir para evitar que me fuera, dijo lo último que esperaba.

-Es porque tengo una hija.

Esperó un choque de emociones, tragando saliva y respirando profundamente antes de volver a hablar.

-Tengo una hija inteligente, divertida y cariñosa, solo un par de años más joven que tú. Ella es una joven hermosa… con una fuerte nariz judía, y mi cabello rizado, y las pecas de mi esposa. El gen de altura se le saltó, y ella nunca será tan delgada como las chicas en las revistas. Su belleza no es convencional, y ella cree que eso es feo. Los niños en la escuela actúan como sus amigas debido a mi estado, y luego se burlan de ella a sus espaldas. Los únicos chicos que le preguntan sobre las citas son los que buscan una entrada.

Tomó otro aliento, como si necesitara reprimir una gran rabia encendida por sus instintos protectores. Conocía bien esos instintos. Mi padre los tenía en abundancia. Había excluido a Brian de su propiedad, esencialmente apartándome de su vida porque se había enojado porque Juliette y Anastasia habían sido humilladas y puestas en peligro en Navidad.

-Las otras agencias te querrán porque les harás dinero rápido y fácil con tu atención actual y tu novio de la lista A. No quiero ganar dinero, señorita Rodríguez. Quiero hacer una declaración.

Su discurso robó el aire de mis pulmones. Casi me conmovió hasta las lágrimas. También estaba aterrorizada, porque acababa de tomar mi decisión infinitamente más complicada e imposible de hacer. Él lo había hecho real. Él lo había hecho personal. A partir de ahora, cada vez que me enfrentara con este tema, me imaginaría a esa adolescente adorablemente torpe que luchaba durante la secundaria, desconsolada y carente de confianza en sí misma porque no se sentía lo suficientemente hermosa.

Una parte de mí deseaba poder escuchar su historia. Pero le había preguntado la verdad, y aunque él no había querido darla, lo hizo.

-Gracias por su sinceridad –susurré, todavía luchando por encontrar mi voz.

-Señor. Buchman –dijo Brian en voz baja– mi corazón está con tu familia. Más de lo que sabes. Porque incluso con mi apoyo, Ella todavía tiene problemas de la misma manera que tu hija. Me hace querer prender fuego a todo el mundo a veces cuando tengo que escuchar las cosas que la gente dice sobre ella.

La cara del señor Buchman se contrajo levemente, y él me sonrió con simpatía.

-Imagine –dijo Brian– poner a su hija en la televisión, y en la portada de cada revista, nada menos que en ropa interior, para que se sienta más vulnerable de lo que nunca se sintió en su vida, y luego rodearse de todas esas marcas que dibujaran sobre ella con marcadores permanentes para que la nación pueda mirarla boquiabiertos y debatir si ella es hermosa o si merece estar con alguien más hermoso y perfecto que ella.

-No puedo –dijo simplemente. Su cara se puso blanca por la imagen que Brian pintó para él, y tragó saliva– Nunca podría pedirle a mi hija que lo haga.

-Y sin embargo, eso es lo que le estás pidiendo a Ella que haga.

Me apoyé contra Brian, de repente me faltaba la fuerza para sentarme sola. Los ojos del Sr. Buchman cayeron sobre mí de nuevo, con una mezcla de emociones.

-Lo sé –dijo– Sé lo que te pido. Y sé que pedirte que hagas eso me convierte en un hipócrita. Pero todavía estoy preguntando. Por favor consideralo. Porque ya te está sucediendo, te guste o no, y tienes el poder de hacer algo al respecto. Tal vez no podrías cambiar el mundo, pero podrías cambiar las vidas de aquellos que sufren inseguridad de la manera en que lo haces. Podrías ser alguien a quien admirar. Alguien para hacerles creer. Si es bella y digna de un hombre como Brian Oliver, entonces tal vez yo también.

Su voz se rindió y tuvo que tomarse un momento para calmarse. Brian y yo nos sentamos, atónitos, de que este hombre, probablemente una de las personas más poderosas e influyentes en esta fiesta, que realmente decía algo, estaba prácticamente arrodillado frente a mí.

-Brian, amas a Ella, ¿verdad? –Preguntó

-Más que nada en el mundo –respondió Brian, sorprendido por la pregunta aparentemente aleatoria. El Sr. Buchman asintió.

-Algún día tendrás hijos, y el amor que tienes por Ella ahora mismo no se comparará con la alegría que esos niños traerán a tu vida. Y cuando comiencen a crecer, y los vean sufrir, y no puedan detener ese dolor, entonces entenderán cómo podría sugerir una tarea tan imposible A la señorita Rodríguez.

Él respiró hondo y se sentó derecho, colocando sus manos sobre sus rodillas.

-Y ahora… –Soltó su aliento lentamente– Si me disculpan, creo que tenían razón en que tengo otros invitados a los que probablemente debería asistir. Gracias a los dos por su tiempo, y por favor piensen sobre eso.

Él se levantó, señalando la tarjeta en mi mano.

-Espero por eso, y recuerda tu promesa. Llámame primero si decides firmar con otra agencia.

-Lo haré -murmuré.

-Gracias. Disfruten la fiesta, ustedes dos, y Feliz Año Nuevo.

Con eso, se escabulló, dejando a mi y a muy aturdido Brian sentados sin palabras en un sofá, mirando una tarjeta de negocios.

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