HEA: Cinder & Ella, Kelly Oram. [Capítulo 16]

TyC-Lal

NOTA: Recientemente Cinder & Ella (Kelly Oram) se publico en español por OZ Editorial, por lo que estoy prácticamente segura que esta segunda parte no tardará en hacerse publica también, una vez que esto suceda borrare estas entradas, pero por mientras ¡a leer se ha dicho!
NOTA 2: Es una simple traducción hecha por mi… así que disculpen las faltas ortográficas y de redacción.

Happily Ever After: Cinder & Ella

Capítulo 16

B R I A N

Ella sabía exactamente de lo que estaba hablando. Ella cerró los ojos y gimió hacia el techo.

-No sé qué decir. Sé que no te importan mis cicatrices, y dices que quieres ser paciente conmigo sobre el sexo, pero…

-Olvida el sexo y las cicatrices. Esto no se trata de eso.

Ella frunció el ceño. Le di una pequeña sonrisa y enredamos nuestros dedos nuevamente.

-Sé que eres tímida sobre las cicatrices y el sexo. No estás lista para compartir ninguna de esas cosas conmigo, y eso está bien; Lo entiendo. Lo apoyo. No quiero que te preocupes por eso. Cuando esté lista, lo haremos. Es fácil.

Ella se sonrojó, porque eso es exactamente lo que hacía cada vez que surgía el tema del sexo. Pero su rostro se mantuvo confundido.

-¿Qué más hay?

No estaba seguro de poder ponerlo en palabras. La otra mañana, había visto las noticias mientras preparaba el desayuno, y cuando los presentadores mencionaron la primera entrevista pública de Ella desde el estreno, casi derramé mi café por todo el mostrador. No tenía ni idea de qué estaban hablando. Ella no había dado cualquier entrevista que yo sepa. Cuando abandonaron el nombre y el sitio web de Erik Clarke, casi meto el puño en la pared. Conocía el juego de ese bastardo, sabía que era bueno en eso, y solo podía imaginar cuánto le daría a un tipo como él mi luchadora, divertida, juguetona y confiada novia. Cuando vi ese video, sentí como si me hubieran golpeado en la cara con un dos por cuatro. No fueron las cosas que ella dijo las que me molestaron; eran las cosas que ella no tenía.

-No estar preparada para ser tan íntimo de inmediato es natural, Ella. Pero cuando hablaste en ese video, parecías asustada y confundida acerca de nosotros.

Ella sacudió su cabeza.

-No lo estoy.

Quería creerle, pero había algo que me detenía. Ella aún se estaba conteniendo.

-Pero lo eres –insistí– De alguna manera, al menos. Puedo sentirlo. Tienes miedo de vivir conmigo. Hay algo acerca de nosotros -sobre nuestra relación- con el que no estás segura o cómoda del todo.

Ella se mordió el labio, y eso hizo que mi intestino se apretara. Yo tenía razón. Había algo realmente que la molestaba.

Mi mente automáticamente se volvió hacia mi vida insana. Prometió que la fama no le molestaba, pero después de todo lo que pasó ayer, tal vez le preocupaba haber cometido un error al estar conmigo.

-Ella… lo que sea… por favor dime.

Me preparé. No podía dejar que se quedara conmigo si no quería mi estilo de vida. La amaba demasiado como para mantenerla prisionera. Nunca quise dejarla ir, pero si era lo que ella necesitaba…

-No quiero que nadie diga nada entre nosotros. No quiero que te contengas. Lo que sea que estés sintiendo, quiero saberlo. Y te prometo que, sea lo que sea, encontraremos la forma de solucionarlo. Si tengo que abandonar mi carrera y tenemos que mudarnos a Alaska y vivir bajo una roca, o someternos a cirugía plástica para que estemos completamente irreconocibles, lo haremos.

Ella sonrió y apretó mis dedos.

-Tu inseguridad es adorable –dijo, sorprendiéndome– Y lo aprecio también. Me hace sentir más normal.

Ella negó con la cabeza.

-Te lo dije, la fama no me molesta. Lo que pasó ayer en el teatro fue una mierda, pero no fue nada comparado con tenerte a mi lado ayer cuando mi padre me rechazó. Nunca podría borrar la forma en que dio un paso adelante y me reclamó como suya cuando él no me quería. O dominar la forma en que me sostuviste toda la noche anterior mientras yo lloré durante horas. La fama es un precio muy bajo para pagar por eso, y estaré encantada de estar a tu lado en cualquier punto de atención si eso es lo que se necesita para estar contigo.

Mierda, la mujer me iba a matar. Mi pecho se tensó tanto que no pude respirar, y mi pulso palpitante rugió en mis oídos. Nunca podría haber imaginado sentir de esta manera. Pensé que entendía el amor. Me había preocupado por Ella por tanto tiempo que estaba seguro de saber qué era el amor, pero esto… esto era mucho más de lo que podría haber imaginado.

Despejé la emoción de mi garganta.

-¿Entonces que es? No puedo soportar la idea de que estés asustada o confundida por algo, especialmente cuando se trata de nosotros. Por favor háblame.

Ella debió haber detectado mis emociones burbujeantes, porque se movió hacia adelante y presionó sus labios contra los míos. Después de un beso rápido, se acomodó cómodamente a mi lado. Apoyó su cabeza sobre mi hombro y puso su mano sobre mi pecho. Estuve tentado de pasar su muslo sobre mí como lo había estado cuando me desperté esta mañana, pero tal vez no me detendría allí, y ahora no era el momento para probarlo. Comenzar de nuevo.

-Estoy segura de nosotros –insistió, una vez que estuvo bien y cómoda– De hecho, podemos ser de lo único de lo que estoy segura en este momento. –Alzó la cabeza para mirarme a los ojos– Y no te tengo miedo.

Levanté una ceja ante eso.

Ella sacudió su cabeza.

-No lo estoy. Lo prometo. No es eso. Es solo…

Suspiró mientras comenzaba a ausentarse cepillando sus dedos hacia adelante y hacia atrás sobre mi pecho. El ligero rasguño de sus uñas hizo que se me pusiera la carne de gallina.

-¿Qué? –Susurré con una voz estrangulada.

-Creo que… tú y yo solo estamos en diferentes lugares en este momento.

Necesitando la conexión física tanto como ella, comencé a pasar mi mano arriba y abajo a lo largo de su brazo.

-¿Qué quieres decir?

-Sé que estás listo para nuestro Felices para siempre –dijo– Quieres jugar juntos a la casita y hacer toda la vida adulta.

Sonreí ante la imagen mental que ella acababa de poner en mi mente. No tenía idea de lo mucho que quería eso con ella.

-Me encanta que quieras esa vida conmigo, y la quiero contigo, yo también.

-¿Pero..? –Pregunté.

-Pero… aún no estoy lista para eso. –Suspiró de nuevo– Nunca he estado sola. Todavía no he tenido tiempo de ser un adulto. No estoy lista para dar un gran paso.

Estaba empezando a ver lo que quería decir, y ella tenía razón. Hay una diferencia entre convertirse en un adulto y ser un adulto.

-Se supone que hay una transición entre ser un adolescente que vive en casa con sus padres y la casa con la valla blanca, dos niños y un perro.

-Gato –dije, riéndome.

-¿Qué?

-Soy un chico gato –admití tímidamente– Los gatitos son más lindos, y luego crecen para ser combativos y rudos.

Ella levantó la cabeza de mi pecho para mirarme, frunciendo los labios hasta que finalmente una risa estalló en sus defensas.

-Está bien, gran super badboy de cine. Te daremos un gatito esponjoso algún día.

Mi sonrisa se duplicó.

-De todos modos –dijo, rodando sus ojos hacia mí antes de dejar caer su cabeza sobre mi hombro una vez más.

-Lo siento. –Realmente no lo sentía. No quise tomar a la ligera todo este momento, pero estaba tan feliz. Ella estaba hablando de un futuro juntos que nunca pensé que obtendría. Una vez que me convertí en una verdadera superestrella, siempre pensé que terminaría como mi padre. Supuse que esa sería mi única opción. La casa de Ella con los niños y la valla de estacas blancas me hizo pensar en todo tipo de posibilidades. Tal vez fuera posible tener mi carrera y el típico sueño americano.

-Creo que lo que realmente necesito es esa transición. Ni siquiera he estado muy bien desde el accidente, física, mental o emocionalmente.

Sintiéndome repentinamente como un imbécil por molestarla, dejé mi actitud juguetona y le besé la sien para que supiera que me estaba tomando esto en serio. Respiró hondo y lo dejó salir lentamente.

-Necesito tiempo para ajustarme. Necesito un poco de estabilidad por una vez, en un entorno donde me siento segura, cómoda y en control.

-Puedo darte eso  –le prometí.

Su mejilla se levantó contra mi pecho, y escuché una sonrisa en su respuesta.

-Sé que puedes. Ese es el tipo de problema. Me temo que harás tu trabajo demasiado bien. Mientras yo soy el pajarito volando finalmente fuera del nido, tu ya has construido el tuyo propio y estás buscando una mamá pájaro para poner huevos.

Me reí de la metáfora y fruncí el ceño.

-Has estado solo por años y finalmente estás llegando a esa etapa de adultos.

Yo resoplé.

-Mi padre debería estar feliz de escuchar eso. Me ha estado llamando asno inmaduro y diciéndome que crezca durante años.

-Tal vez debería mirarse en un espejo –murmuró Ella en voz baja.

Me reí de nuevo y la abracé a mí.

-Oye. Entiendo lo que dices, y tal vez hay algo de cierto en ello, pero puedo esperar. ¿Cuántos son algunos años más siendo un asno inmaduro?

Ella golpeó mi pecho.

-Cállate. Estoy siendo seria.

-Lo sé. –Cubrí su mano con la mía y la sostuve contra mi pecho– Y lo digo en serio, también. No estaba bromeando sobre vivir más como compañeros de cuarto, si eso es lo que necesitas para sentirte cómodo con esto. Puedo hacerlo lento Demonios, tardé tres años en prepararme para darte mi número.

-Sí  –Ella se burló– Y luego te tomó una semana pedirme que me mude.

La mujer tenía un punto. Me había resistido tanto tiempo porque tenía miedo de decirle quién era. Tenía algo bueno y pensé que revelarme me arruinaría. Una vez que aprendí que no sería así, bueno, mi instinto fue compensar el tiempo perdido durante esos tres años.

-Bien vale. Eso no fue lento Pero puedo ser paciente ahora. Estoy completamente satisfecho con nuestra situación actual.

-Por supuesto que lo estas. Te saliste con la tuya, gran celebridad mimada.

Sonreí para mí mismo, incapaz de pisotear mi orgullo. Me había salido con la mía. Obtuve exactamente lo que quería, y estaba delirantemente feliz por eso. No lo había hecho a propósito, así que no me iba a sentir mal por eso.

Ella levantó la vista y captó mi sonrisa petulante. Su cara cayó plana.

-Eres imposible.

-Es por eso que me amas.

No creo que ella quisiera sonreír ante eso, pero lo hizo. Bajé mi cabeza y la besé.

-Entiendo lo que estás diciendo, y prometo que seguiré tu ejemplo a partir de ahora. Tiene el control total de esta relación, mujer. Sé cómo eres.

Cuando ella arqueó una ceja hacia mí, sonrió.

-No eres el único que sabe en que se metió. Pero no te preocupes felizmente renuncio a mis pantalones proverbiales. Puedes usarlos.

Me golpearon de nuevo. Más difícil esta vez. Valió completamente la pena.

-Eres un idiota, Cinder.

Eso lo hizo. Ella me llamó Cinder, con su acento de Boston deslizándose pesadamente, como lo hace de vez en cuando, y mi boca estaba sobre la suya más rápido de lo que se podía decir, cah.

Ella me complació por un minuto, pero luego me dejó ir y se sentó. Supuse que ya había pasado la hora de salir de la mañana. Eso estuvo bien. Tendremos todo el día, para siempre, realmente, para encontrar más oportunidades. A media mañana, a la tarde, en la noche y a la hora de irse a dormir también funcionara para mí. Si ella quisiera tomarse un descanso para desayunar y tomar una taza de café, no me quejaría.

-Entonces…

Ella exhaló un gran aliento y se pasó una mano por su cabello desordenado mientras miraba alrededor de mi habitación. Ella no lo había visto. Le había hecho un recorrido por el nivel principal de la casa la primera vez que vino, pero no nos habíamos molestado en subir porque era un tarea difícil para Ella. No estaba seguro de lo que íbamos a hacer al respecto, sería una cosa a la vez.

La habitación no era nada especial. Tenía la misma decoración moderna que el resto de la casa. Enfriar los tonos de invierno con un toque de color brillante aquí y allá. Cama tamaño California King, mesas de noche en ambos lados, TV montada en la pared, puerta de cristal para el balcón principal, una silla en la esquina… muy básico.

-Hogar, dulce hogar, supongo –murmuré encogiéndome de hombros– Nada sofisticado. Compré el lugar ya amueblado hace poco más de un año y nunca me molesté en hacer ningún cambio en él.

Ella asintió como si eso explicara mucho.

-Es agradable; solo un poco… impersonal.

-Sí, no es realmente lo que habría elegido, pero tenía prisa por salir de mi antiguo lugar, y este tenía todas las cosas que realmente estaba buscando. Está aislado, tiene una valla de privacidad alrededor de la propiedad (no se puede ver nada más que el techo de la casa desde la carretera) y hay cámaras y un sistema de alarma de vanguardia a lo largo de la línea de la propiedad.

-Entonces, ¿no hay acechadores mirando en tus ventanas o paparazzi tomando fotos con sus cámaras súper zoom de árboles cercanos?

-Exactamente. Lo siento, no hay una habitación en el primer piso. Ni siquiera había pensado en eso antes.

Ella sacudió su cabeza.

-Hallaremos algo.

-O podría simplemente llevarte a la cama todas las noches –le dije con otro movimiento de cejas para hacer que la oferta fuera lo más liviana posible.

Esa podría terminar siendo nuestra única opción por ahora, pero sabía que detestaría la idea. Si ella realmente iba a vivir conmigo ahora, tal vez era hora de llamar al agente inmobiliario de nuevo.

Había algo muy atractivo acerca de la idea de que Ella y yo nos cacemos, y  escogieramos algo que a ambos nos gustaba: discutir sobre esquemas de colores y negociar sobre las características imprescindibles. Sin duda, ella querría una cocina enorme y un lindo baño principal, mientras que realmente solo quería un garaje lo suficientemente grande para una futura colección de autos y un gran patio trasero para entretener a los invitados. Pero sabía que no debía mencionar nada de esto a Ella, considerando que le había prometido que no sería demasiado adulta.

La búsqueda de la casa de nuestra primera casa juntos, donde algún día formaríamos una familia, definitivamente caía en esa categoría.

Ella rompió mi ensoñación con un suspiro.

-Solo una cosa más para agregar a la lista de tareas, pero eso puede ser tratado más tarde. Por ahora…

Cerró los ojos y sacudió la cabeza. Después de un momento, ella se frotó las sienes y dejó escapar otro aliento pesado.

-Ni siquiera sé por dónde empezar.

-¿Qué tal si no empezamos? –Sugerí, recostándome en mi almohada y apoyando mi brazo debajo de mi cabeza. Cuando ella me lanzó una mirada impresionada, sonreí y tiré de ella hacia abajo conmigo.

-Y si hoy solo nos acostamos todo el día en la cama y pretendemos que no existe nada fuera de esta habitación. La vida va a comenzar de nuevo muy pronto, pero no es necesario que comience hoy. Creo que ganamos un día flojo después de ayer.

Ella sonrió como si le gustara la idea tanto como yo y se acurrucó junto a mí, pero luego frunció el ceño.

-La vida comienza de nuevo para ti, tal vez. Realmente no tengo una vida. El GED está fuera del camino ahora, así que no tengo escuela, ni trabajo, ni metas para mi futuro…

Ella lo hizo sonar como algo malo. Pensé que sonaba como el cielo.

-Tienes tiempo para entender todo eso.

-Supongo que podría comenzar con la universidad. Hay un nuevo semestre que comienza pronto. Podría tomar algunas clases en la universidad comunitaria solo para mantenerme ocupado mientras descubro lo que quiero hacer.

Me encogi. Iba a tener que reventar esa burbuja y, una vez más, fue por mi vida.

-Tal vez esa no sea la mejor idea ahora. Después de lo mal que pasaron las cosas ayer, creo que tomará un tiempo para que todo este bombo desaparezca.

Ella se puso rígida a mi lado y habló en un tono recortado con frustración.

-Entonces, ¿qué se supone que debo hacer? ¿Mantenerme escondida dentro de esta casa como un prisionera? ¿Soy la princesa encerrada en su torre? ¿Es eso lo que va a ser la vida para nosotros ahora?

-No para siempre –le prometí, apartándole el pelo de la cara. Parecía calmarnos a los dos cada vez que la tocaba– Piénsalo más como si Bonnie y Clyde estuvieran acostados por un tiempo. Y todavía podemos salir, pero al azar. Probablemente no quieras tener algo tan rutinario como un horario escolar hasta que no seamos la historia principal de cada transmisión de noticias. Morirá, como dijiste; solo podría llevar un tiempo. Además, tenemos que ayudarlos a todos a instalarse, y tienes una cirugía llegando en unas pocas semanas, de todos modos. Tienes mucho de qué preocuparte en este momento. La escuela puede esperar un semestre.

Ella se levantó como si acabara de despertar de una pesadilla loca.

-¡Oh, mierda! –Me miró con pánico arremolinándose en sus ojos– ¡Mi cirugía! No puedo permitir que mi padre siga pagando todas mis facturas médicas. No después de cortar los lazos con él.

¿Por eso estaba tan preocupada?

-Ella. Cálmate. Eso no es un problema en absoluto. Simplemente haremos que todo se transfiera a mi nombre. Puedo encargarme de cualquier deuda que aún esté pendiente, y le pediré a Scott que lo agregue a mi póliza de seguro. Apuesto a que si estamos viviendo juntos, puedo agregarte, y si no, bien, pagaremos lo que venga.

El rostro de Ella palideció, y pude verla tratando de encontrar una forma de rechazar mi oferta.

-Brian…

Frunció el ceño mientras luchaba por encontrar las palabras. Eventualmente, se conformó con negar con la cabeza frenéticamente.

-No puedo dejarte hacer eso. Es demasiado.

-Ella, gané quince millones de dólares solo en El Príncipe Druida y mis agentes ya me han asegurado que pueden conseguirme treinta cada uno para las próximas cuatro películas. Y eso ni siquiera incluye ninguno de mis ahorros o inversiones u otros derechos secundarios y regalías. Créeme. No es mucho.

Ella me miró.

-Sabes a lo que me refiero.

Ignoré la mirada. Ella fue criada por una madre soltera y siempre tuvo que vivir frugalmente. Ella era ferozmente independiente por eso. La admiraba por eso, y sabía que tenía que ser increíblemente difícil para ella ser tan dependiente después de su accidente, primero con su padre y ahora conmigo. Deseé tener otra respuesta para ella, pero no lo hice, y ella realmente no tenía otra opción. Los dos sabíamos que tenía que dejarme hacer esto; Solo deseé haber sabido cómo hacer que fuera una píldora más fácil de tragar.

-¿Ayudaría si digo que quiero hacer esto por ti? O bien, si no me dejas, probablemente gastaré todo ese dinero en otro coche o dos ostentosos para darle compañía a Precious, u otras cosas estúpidas sin sentido que solo me harán sentir más consentido de lo que ya soy. Por no mencionar todos los regalos, terminaría atrapándote porque soy una celebridad asquerosamente rica que no tiene nada mejor que hacer con sus millones de dólares.

Ella se frotó la cara con las manos, como si eso pudiera aliviar algo de la tensión que se acumulaba en su interior o de alguna manera resolver milagrosamente su problema.

Cuando no lo hizo, ella me miró.

-Juegas sucio.

Sonreí. Consigue otra victoria para mí.

-Lo siento. Sé que no te encanta la idea, pero realmente me alegro de poder ayudarte con esto.

-Lo sé. –Ella suspiró, derrotada– Te dejaré, porque no tengo otra opción ahora, pero ojalá no tuviera que pedirte esto.

-No puedo pensar en nada en lo que prefiera gastar mi dinero que en tu salud y bienestar. De hecho, esto suena tan mal, pero estoy emocionado de poder pagar todos tus gastos médicos.

Ella se burló.

-No esta mal. Perverso.

Me senté y la tomé en mis brazos, colocándola entre mis piernas y tirando de ella contra mi pecho. Apoyé mi cabeza sobre la de ella y la abracé por un momento.

-Gracias por dejarme hacer esto.

Lentamente, ella se relajó.

-Gracias por hacerlo. No es que no esté agradecida; Simplemente no quiero ser tu responsabilidad. Eres mi novio, no mi cuidador. Quiero ser tu compañera en esta relación, no tu dependiente. ¿Tiene sentido?

Mi corazón se calentó.

-Lo es, y respeto esa actitud más de lo que crees. He sido usado por mi dinero muchas veces. Que no quieras que gaste tanto en ti solo lo hace mucho más fácil de hacer. Pero no quiero que sientas que nuestra relación está desequilibrada. Estamos en esto juntos. Quiero que seamos socios, también, no quiero ser tu Sugar Daddy.

Ella soltó un bufido y yo me reí suavemente.

-De acuerdo, de hecho. No me importaría ser tu Sugar Daddy, pero encontraremos la manera de ponerte de pie. En este momento, podrías tener que asumir un poco más de responsabilidad, pero tendremos un plan para ti para que no siempre tenga que ser así. O… –La apreté con fuerza y ​​la besé en un lado de la cabeza– Nosotros siempre podríamos fingir que estamos en los años cincuenta. Puedo preocuparme por el dinero y las facturas, y puedes hacer toda la cocina y la limpieza y esas cosas. –Eso me hizo reír, así que agregué– Quiero decir, tengo una señora de la limpieza que viene una vez a la semana, pero yo siempre puedo despedirla y mostrarte dónde está el cepillo del inodoro.

-Hmm… –Ella dijo– Quizás conservemos a la señora de la limpieza, y me muestres dónde están los delantales. Puedo manejar la cocina.

Ella sonrió y me ofreció sus labios. Besé esas bellezas y luego acerqué los míos a su oreja.

-Si te consigo un delantal, ¿considerarías cocinarme el desayuno usando eso? Porque eso sería lo más sexy…

-¡OH MI DIOS, BRIAN! ¡No voy a darte ningún espectáculo de cocina desnudo! ¡DETENTE!

Estallé en carcajadas.

-Eres tan fácil.

-Por favor. Como si estuvieras bromeando.

-Lo estaba.

-Solo porque sabías que diría que no.

-¿Así que?

-¡Así que nada! Eres un pervertido.

Puse los ojos en blanco.

-Odio decírtelo, mujer, pero soy un hombre completamente normal. Eres solo una mojigata. –Ella frunció el ceño en un gesto que me hizo reír– Una mojigata adorable, pero una mojigata de todos modos. No hay un hombre en el mundo a quien no le guste ver a su novia prepararle el desayuno con un delantal.

-Bien. Si te gusta la idea, ¿por qué no me cocinas el desayuno con tu delantal y ves cómo te gusta?

Oh sí. Esa era toda la luz verde que necesitaba.

-¡DE ACUERDO!

Me levanté de la cama tan rápido que solo logró un chillido sorpresa antes de salir por la puerta doble del dormitorio.

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-Soy un chico gato –admití tímidamente– Los gatitos son más lindos, y luego crecen para ser combativos y rudos.

¡¡Te amo Cinder!!

 

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4 comentarios en “HEA: Cinder & Ella, Kelly Oram. [Capítulo 16]

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